Extracto de mi cuaderno rojo

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El triángulo que forman mis piernas es quebrado cuando te introduces en él. Los dos juntos formamos ahora una nueva figura, menos geométrica, polimorfa.

Sos parte de mí.

Soy parte de vos.

Me aferro con uñas a tus espaldas y con dientes a tu cuello. Como si estuviese escalando una montaña cuya caída podría resultar fatal.

Y sin embargo acá hay una muerte, no tan pequeña como la llaman.

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Historias de separaciones I

Toda tu vida en cajas. La vida compartida que hasta hace unos días existía y hoy ya no es. Ya no queda nada por compartir con esa persona, un cómplice que se convierte en extraño. Abril y Fabio se miran y poco de la historia que acarrearon se percibe entre ellos a esta altura.

Fabio prepara mate y le convida mientras ella sigue juntando sus cosas. Por suerte el clima está agradable, como debería estarlo durante todo el otoño. Con la cinta embaladora en el bolsillo de su pantalón Abril va de aquí para allá, intentando juntar sus cosas con un orden coherente hasta que el cansancio comienza a ganar y ya empieza a guardar las cosas donde entren. Fabio no la ayuda porque la conoce y sabe que ella necesita guardar todo para saber después dónde encontrarlo. Esas cajas que probablemente tarde mucho en desembalar en su totalidad. La conoce: podía llegar de viaje y tardar casi un mes en terminar de desarmar su valija.

Cada cosita que Abril toma en sus manos, la observa y la guarda junto a los recuerdos que cada una de ellas carga. Por momentos cree que le gustaría poder hacer toda esta mudanza a solas, cuando le agarran ganas incontrolables de llorar. Pero entonces agradece que ahí esté Fabio, cebándole un mate y dándole conversación trivial.

Ya no queda mucho por decir. Lo dijeron todo. Ya pasó el proceso de discusiones, de preguntas, de toma de decisiones. Las conversaciones sobre un futuro que de repente se vislumbra tan distinto a lo que habíamos planeado.

A Abril se le hace cada vez más extraña esa casa. Las paredes algunas ya desnudas, alguna mancha propia de la humedad o simplemente del paso del tiempo. Cuando regrese dentro de un tiempo, si es que encuentra alguna razón para regresar en algún momento, sabe que se encontrará con otra casa muy distinta. Capaz adopte un estilo más propio del recién soltero que se trae chicas a su casa, capaz ni siquiera se preocupe demasiado por más que ordenar sus cosas antes que decorar o imprimirle su personalidad. En cambio, a Abril le gustaba jugar con la decoración de su casa. Casi todos los objetos decorativos eran suyos y hoy los está guardando en estas cajas de cartón tan desabridas.

Unas bolsas grandes de consorcio recopilan toda su ropa después de aprovechar y deshacerse de todo aquello que no usaba y que ya no va a volver a usar. Por suerte, a Abril nunca le costó desprenderse de lo material, se apegaba a otro tipo de cosas.

Bocina, timbre. El camión en la puerta. Abril y Fabio ayudan a un par de muchachos a subir las cosas. Cuando ya está todo arriba, se miran. Fabio le convida el último mate. Ella se lleva la bombilla a la boca y el sabor es distinto. Está un poco frío y lavado. Se sonríen y se fuerzan a un abrazo incómodo.

“Nos hablamos” y Fabio cierra la puerta de su casa al mismo tiempo que cierra ella la del camión al que acaba de subirse. Respira profundo y arrancan.

 

Ya en la casa de su madre, Abril movió todas sus cajas y bolsas a su viejo dormitorio. La esperaron con lasagna casera para cenar y Abril se sintió un poco como cuando era chica, resguardada, alimentada, cuidada. Pero también la entristece la sensación de retroceso. Y si bien su madre nunca le reprochó nada, sabe que sus preguntas muchas veces pueden traducirse de manera indirecta a un “¿Por cuánto tiempo?”. Temporal, todo es temporal. ¿Cuánto es temporal?

Fabio cena junto a su mejor amigo unas pizzas que pidieron y toman cerveza. Comen sobre la mesa sin poner un mantel ni nada, sobre el mismo vidrio, cosa que Abril hubiese odiado. Pero ahora no está, vive solo otra vez y actúa como cuando uno recién se va de su casa: cree que puede hacer todo lo que quiera hasta que se da cuenta de que no quiere hacer nada más que lo que ya venía haciendo.

 

El padre de Abril no dice nada. Sonríe y en cierto modo agradece esta presencia que rompe la rutina y monotonía del hogar. En esta casa tampoco queda mucho por decir, también pasó la etapa de hablar, dar explicaciones, pedir consejos y tomar sólo aquellos que uno decidía que podían servir.

La primera noche en su viejo dormitorio es demasiado rara, ajena para Abril. Es como si se hubiese subido a una máquina del tiempo y viajado hacia su adolescencia. Pero entonces se mira al espejo y no es una adolescente, tiene algunas canas en su cabello, ya no está tan delgada y las ojeras marcan fuertemente su presencia. Las paredes aún tienen algunas fotos y pósters de aquel tiempo que parece tan lejano ahora. Incluso el acolchado de su cama es de un diseño demasiado infantil para la Abril que es ahora.

 

A Fabio la cama le parece que ahora es muy grande. Al principio apunta a acostarse en el medio y al final termina corriéndose para el que siempre fue su lado, como si el otro le perteneciera a alguien más. Mira a su alrededor lo poco que la luz que proviene de afuera le permite y siente que está bastante vacía la casa.

 

Recostados en la cama, piensan en esta reciente soledad amorosa. En lo difícil que parecía que iba a ser todo esto y lo fácil que resultó finalmente. A la larga se comportaron siempre bien, se respetaron, se escucharon y se separaron porque ya no tenían razón alguna para estar juntos. Ni un perro, ni una planta. No hubiesen podido cuidar de nada, menos mal que ya habían dejado de preguntarles para cuándo el bebé. Ahora toca volver a empezar, volver hacia atrás. La pregunta inevitable va a ser, ¿para cuándo una pareja? Eso después de superar la etapa del por qué, qué pasó, qué hiciste, qué te hizo.

Mis películas elegidas del 2018

Estrenos comerciales (acá pueden leer las justificaciones al mismo tiempo que los Top 10 del resto del staff de Visión del Cine)

10.  Las cinéphilas

9. Cold War

8. Visages Villages

7. Aterrados

6. Call me by your name

5. The Phantom Thread

4. L’amant double

3. Lady Bird

2. Tully

1. Isle of Dogs

 

Las que casi entran pero no

Coco

The shape of water

A quiet place

Incident in a Ghostland

Ghost Stories

Transit

 

Vistas en festivales de cine (y no estrenadas)

Milla

Dry Martina

Virus Tropical

The rider

In fabric

Wildlife

Skate Kitchen

Can you ever forgive me?

Burning

Vuelven (Tigers are not afraid)

 

Películas de años anteriores vistas por primera vez en el 2018

El día trajo la oscuridad

Cecil B. Demented

Bride of Frankenstein

House of Usher

La maschera del demonio

Fantasía erótica

Con este calor

me arrojo en la cama

desnuda

sobre las sábanas

con el ventilador prendido al máximo

y fantaseo.

 

Que se suelta,

se cae

y me corta en pedacitos.

Sin título

Foto: Tumblr

Ella saca un atado de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta de cuero. Del otro, el encendedor.

No fuma porque le guste el sabor al tabaco. De hecho no soporta demasiado el hedor. También le molesta el humo, aunque no precisamente cuando sale de su boca. Pero está enamorada del acto de fumar.

Le gusta que fumar pueda ser una excusa para escaparse de lugares, salir sola al exterior, a tomar aire cuando las multitudes la agobian.

Le gustan las conversaciones que empiezan con un “¿Tenés fuego?” porque pueden disparar para cualquier lado.

Ni siquiera es una adicción. No es adicta al cigarrillo así como no es adicta a la vida.

Es adicta a todo lo que le facilite lidiar con ciertas situaciones.

Como la situación de tener que vivir.

The affair y la infidelidad como eje

“Pensó que podía enloquecer, despertar un día y no saber cuál de las dos era su vida. Los romances a escondidas son como llevar la vida en falso, viajes de los que no quedan fotos, ni anotaciones y plantan la semilla venenosa de lo que podría haber sido. Se mueren con uno, pero son opciones para no vivir en serio”.

Magalí Etchebarne, “Los mejores días”

 

Verano. Vacaciones. Noah y su mujer junto a sus cuatro hijos. Y de repente, Allison, una camarera, un poco más joven. Una situación que los conecta. Encuentros en la playa. Y algo que surge entre ellos de lo que no pueden escapar. Encontrarse a escondidas hasta que cada uno deja a su esposa y esposo. Porque no era un amor de verano nada más. No podía ser sólo eso, o una típica crisis de mediana edad. “The affair” tampoco podía ser nada más que eso, un melodrama enfrascado en la infidelidad como temática principal. No, fue el punto de partida. En esta serie casi todos los personajes son alguna vez infieles. Por aburrimiento, por escape, por amor (o eso que ellos creen que es amor), porque sí, porque tienen ganas.

La infidelidad siempre estuvo presente. En la vida y por lo tanto en la cultura. Libros, películas, series. ¿Qué sucede con estas representaciones? ¿Son verosímiles? ¿Ser infiel siempre parece más atractivo en la ficción? Aunque tengan finales trágicos, películas como “Unfaithful” (Adrian Lyne, 2002) o “Match Point” (Woody Allen, 2005) se encargan de mostrar la infidelidad como algo tan atractivo que no puede ser real, que no deberíamos sucumbir a ella, porque si lo hacemos las consecuencias serán drásticas. A lo mejor para nosotros, a lo mejor para el otro. A lo mejor para los dos.

Es probable que en la vida real, la infidelidad suela ser, a rasgos generales, bastante menos glamorosa. Aunque cada caso (como cada persona) es un mundo. Todavía algunxs no podemos entender cómo Ethan Hawke engañó a Uma Thurman, o Hugh Grant a Elizabeth Hurley; quizás sólo porque al ser famosos, al estar constantemente en nuestro foco, creemos que los conocemos, que sus vidas son como nosotrxs imaginamos que son, a veces incluso que nos pertenecen.

Quien decide ser infiel antes de incluso decidir con quién, tiene todo un abanico de opciones ante él/ella. Ashley Madison o Second Life (que tienen publicidades en la televisión, invitándote a que pruebes la experiencia de ser infiel) funcionan como esa especie de Tinder para infieles. A la larga allí la gente sabe qué busca y es difícil que se creen confusiones.

En “El amor menos pensado” (Juan Vera, 2018), el personaje del amigo del protagonista, casado, lleva desde hace años una relación paralela con otra mujer. Cuando una foto en instagram lo delata y su mujer lo deja, apuesta por fin a esa otra relación y final feliz: es uno de los casos más atípicos (aunque acá quede ligado a un segundo plano con un personaje secundario), el de la infidelidad como camino a la felicidad. Es que a la mujer, que también ha tenido sus intrascendentes y pasajeras historias, no le molesta la infidelidad sino la cara de felicidad que él tiene en esa famosa foto. ¿Qué tipo de infidelidad lastima más? Esa pregunta parece hacerse la directora Massy Tadjedin en su película “Last Night” (2010) en la cual sigue a un matrimonio durante un fin de semana en el que él se va de viaje de negocios: él termina seducido por su compañera de trabajo, una voluptuosa Eva Mendes; ella se reencuentra con un viejo amor, Guillaume Canet, y con él comparte pequeños momentos y no hay sexo pero sí un abrazo largo, recostados y vestidos en la cama, y luego se separan sabiendo que cada cual volverá a su vida, más allá de todo eso que innegablemente está presente entre ellos dos. ¿En qué termina consistiendo entonces una infidelidad, entendiendo infidelidad como traición? El hombre que se acuesta con su compañera de trabajo pero que quedará todo ahí porque no tiene razón de ser más que de esa noche; o la mujer que tuvo una conexión mucho más profunda y emocional con alguien que supo ser parte de su vida y que probablemente siempre lo será porque “Todavía cuando no puedo dormir pienso en vos”, como le confiesa el personaje que interpreta Keira Knightley.

Noah y Allison, los dos protagonistas principales de “The affair”, viven una relación a escondidas pero la serie luego los encuentra casados y con una hija, apostando todo a esta relación que rompió sus respectivas parejas. ¿Es un final feliz? No, porque la serie es un melodrama de aquellos (en el que además de romances extramaritales hay muertes varias, embarazos, secretos, investigaciones policiales…) y al final ese matrimonio no funciona y deciden separarse. Y para el colmo él se entera de que la hija no es suya, sino del ex marido de Allison y la serie comenzó entonces a navegar un poco sin rumbo, como esa Allison que nunca iba a superar la muerte de su hijo y que a veces parecía sobreponerse y entonces sufría una crisis que podía llevarla a desaparecer durante un tiempo.

Así, la serie utiliza el tema de la infidelidad como excusa para delinear personajes y relaciones. En la última temporada con Vik, que se acuesta con la vecina joven porque se va a morir y no saber cómo sobrellevarlo. Helen, que le aconseja a esa vecina que no siga con el hombre casado pero ellas también tienen sexo y ninguna parece considerar eso como infidelidad, como si no valiera sólo por el hecho de que son dos mujeres. Allison vislumbrando una nueva relación sólo para enterarse después, por sí sola, que ese hombre también es casado. El fantasma del padre de Cole, con el hijo buceando a través de su historia y descubriendo la historia de amor que tuvo con una mujer que no era su madre.

Es verdad que en “The affair” prácticamente todos los personajes son infieles. ¿En la vida sucede tan así? Es difícil saberlo cuando eso es algo que siempre se esconde. No obstante, cuando se empieza a observar con un poco más de atención no cuesta presenciar situaciones sospechosas, en el trabajo, en la calle, quizás hasta en la propia familia. A la larga, de los cuernos y de la muerte nadie se salva.

Camino a mi trabajo

Es un nuevo día pero aún parece de noche. Así de raro y fuera de lugar se percibe todo por la calle a estas horas. Como si el mundo no encajara en este mundo. Como si fuese una película de terror, todo tan extraño que hay algo mal, algo va a pasar.

Es casi un invierno y hace un calor primaveral. Las personas aparecen antes de poder escucharlas. Las hojas secas y mojadas de la vereda se convierten al poner el pie al lado en cucarachas que salen corriendo.

(Las cucarachas a estas horas resultan mucho más aterradoras).

La neblina o humo al acercarse no es más que una ilusión generada por la iluminación de esa esquina. Paso al lado de alguien y me mira, como si fuese a decirme algo, pero seguimos nuestros rumbos opuestos en silencio.

Siento como que me quiero escapar. Camino apresurada y transpiro y me cruzo todo el tiempo con gente que pasea a sus perros con correa. Perros que no ladran, que no juguetean, que respetan que a esta hora la mayoría está durmiendo.

La estación está desolada y guardo la bufanda en mi bolso. El tren no va a llegar hasta que no haya más gente; no sé cómo lo sabe.

Escucho una persiana que se levanta y es del edificio que da justo enfrente. Me imagino cómo sería vivir al costado de una estación de tren, cómo poder dormir, no por su traqueteo que es bastante silencioso, sino por la campana de la barrera baja. Y entonces recuerdo que yo viví casi todos los años que tengo de vida pegada a las vías. Que de chica saludaba al tren desde la ventana de mi living y que cuando ya era adulta -o eso decía mi dni- agregaron la campana y no la soporté hasta que me acostumbré y eventualmente me olvidé de que existía.

Ahora no tan lejos escucho a un hombre cantando Escándalo de Rafael. No es la primera vez que lo hago.

Nada parece muy normal acá, pero ya hay gente y viene el tren y adentro el aire acondicionado está tan fuerte que hace mucho frío y me duele la panza y viajo incómoda y de pie al menos dos estaciones más.

Y luego me siento y cierro los ojos. Intento dormirme y no puedo y hace mucho frío, aunque no es ése el motivo de que no pueda dormirme. Además la gente habla y yo quiero que se callen. ¿No se dan cuenta de que es muy temprano? No voy a abrir los ojos.

Pasa alguien pidiendo dinero y no lo veo porque finjo estar dormida así me ignora. Yo los ignoro, ellos me ignoran.

Quisiera que el viaje durara dos horas y no veinte minutos. Porque no importa lo cansada que esté debido a lo mal que dormí la noche anterior, ahí, en ese viajo, no logro conciliar ni un poco el sueño, aunque quien me viera creyera que sí, porque no voy a abrir los ojos, ya conozco los tiempos del tren y entre sus estaciones.

No puedo dormirme tan rápido más allá de que me acuna el suave movimiento. Necesito tiempo.

Necesito más tiempo.

Otro extracto de diario

Tarde de miércoles lluviosa. Una lluvia leve, casi una imitación de lluvia.

Un café, un libro y un delicioso y tibio roll de canela es todo lo que necesitaba. Y luego ir a ver una película. No importa cuál, lo importante es ver cine.

Si no fuera por las películas no sé qué sería de mi vida.

Foto: mi instagram @enjoyjessica

Escrito el 17-ene-2018.

Sobre la segunda temporada de The Girlfriend Experience

Aunque el final la muestre igual que como empezó, no le creo. Nadie olvida (en todo caso, lo supera) a aquellas cosas o personas que nos lastiman. Sino no aprenderíamos de ello. Eso no me gustó de la serie (eso y mil cosas más en esta flojísima segunda temporada): Anna no aprende nada. Bria tampoco. Ya se las saben todas.

Me encanta esta especie de empoderamiento de la prostituta pero no creo que esté bien desarrollado. Sí sucedía en la primera temporada, como Christine. Al final ella se encuentra a sí misma y cómoda en ese mundo.

En fin, extrañé a Christine.

Esta temporada me resultó aburrida y ninguna de las dos historias me atrapaba, ninguna lograba interesarme, y me costó mucho terminarla. Nada que ver con lo que me sucedió con la primera, que el mismo día que empecé no pude dejar de verla hasta terminarla.

Las mejores películas del 2017

Mi humilde balance cinematográfico, basado antes que nada en las emociones que han sabido provocarme ciertas películas.

Estrenadas comercialmente en Argentina durante el año.

10. The Beguiled

Este año, tuve la suerte de poder ver, escuchar y hasta sacarme una foto con una de mis máximas ídolas, Sofia Coppola. De Nueva York me traje esta película en blu ray (cuando acá se estaba recién estrenando en el cine, con mucho retraso no hace falta decir) y la novela con la edición que tiene el póster en la portada (aunque todavía no la he leído). Si bien creo que no es lo más logrado de la directora, no deja de ser una historia tan interesante como atrapante. Un hombre que cae en medio de un grupo de mujeres tan fascinadas como al mismo tiempo hermanadas entre sí, algo que puede ser tan atractivo como peligroso, así como ellas.

9. Fai bei sogni

Lo último de Marco Bellocchio es una película que se parece mucho a la vida: a veces es linda y dulce, otras tantas dura y triste y siempre se percibe en ella cierto halo de misterio. Enorme, bella y conmovedora de una manera muy genuina.

8. Mario on tour

Escrita y dirigida por Pablo Stigliani, narra una historia pequeña que sus actores (con un gran Mike Amigorena como líder) y los momentos que combinan drama y humor la hacen grande. Un film sencillo y conmovedor sobre mantener ciertos lazos y remendar aquellos que se han cortado, con las canciones de Sandro como banda sonora.

7. Alanis

Lo último de Anahí Berneri escrito junto a Javier Van De Couter y protagonizado por lo mejor de Sofia Gala es un retrato necesario sobre la prostitución pero ante todo sobre una mujer fuerte y decidida.

6. Star Wars: The Last Jedi

El estreno de una de las películas de esta saga sigue convirtiéndose en uno de los eventos cinematográficos del año, es así. Y en este caso, de la mano de Rian Johnson, el resultado es una de las más sólidas corrigiendo errores anteriores al mismo tiempo que funciona tanto como homenaje como puerta a siempre nuevas historias y personajes.

5. La La Land

Un hermoso y luego de su segunda mitad algo agridulce musical sobre la ciudad de las estrellas. Emma Stone y Ryan Gosling cantan, bailan y se enamoran al mismo tiempo que persiguen sus sueños, caminos que no siempre irán de la mano. Damian Chazelle y su retrato sobre Hollywood como un lugar de ensueño en el que todos quieren pertenecer, pero que también conlleva cierto sacrificio.

4. L’ Avenir

En un año donde Isabelle Huppert estrenó unas cuantas películas, la mejor de ellas es la de la directora francesa Mia Hansen Love, aunque Elle haya llamado más la atención. Lo que podría haber sido un drama sobre una mujer que casi al mismo tiempo se queda sin trabajo y sin marido, es en realidad la muestra de la plenitud que puede alcanzar la mujer en cierto momento de su vida.

3. Paterson

Un conductor de buses que combina su rutina laboral con los imprevistos de una novia impredecible pero sobre todo con la poesía que escribe a diario en el cuaderno que siempre lo acompaña. Al igual que Paterson, su protagonista (interpretado por Adam Driver, actor que no se puede encontrar en un mejor momento), Jim Jarmusch encuentra poesía hasta en lo más mundano.

2. The disaster artist

Gran homenaje a Tommy Wiseau y a todas aquellas personas que quieren triunfar más allá de sus capacidades y talentos, siempre y cuando sigan trabajando sin nunca bajar los brazos. La consagración que necesitaba James Franco, su mejor película como director (lejos) y su mejor interpretación. Una película divertida y con mucho corazón.

1. A cure for wellness

Una película de terror que dura dos horas y media y sin embargo nunca decae, al contrario, en su segunda mitad despliega lo mejor del género. La muestra de que Gore Verbinski desligado de las grandes productoras trabaja mucho mejor. Pasó re desapercibida y es una gran pena, pero se quedó impregnada en mí con esas imágenes tan bellas como perturbadoras.

Las que no entraron pero casi:

Thor: Ragnarok

Wonder Woman

Wind River

Manchester by the sea

Las no estrenadas comercialmente

5. Aterrados

Una de terror que logra asustar y poner los pelos de punta de manera genuina con una historia simple pero efectiva y redonda. Demián Rugna logra la que quizás sea la mejor película de terror argentina, y la actuación de Maxi Ghione es además memorable. Para tener muy en cuenta cuando la estrenen.

4. The Meyerowitz Stories

Un divertido, conmovedor y muy maduro retrato sobre una familia tan disfuncional como todas, con el ojo del gran Noah Baumbach y un elenco multiestelar frente a él. Una película que si bien fue realizada para verse en cines luego compró Netflix y allí se puede ver. Por suerte su paso por algunos de los festivales más importantes (en mi caso, por el de Nueva York, donde hasta me di el lujo de asistir a la charla que brindó, ya que para la conferencia de prensa llegué unos días tarde) dio la oportunidad de verla en pantalla grande. Baumbach sigue siendo uno de los directores más notables y al mismo tiempo modestos que hay en escena y no puedo creer cómo esta película está pasando tan desapercibida durante la award season.

3. Call me by your name

Lo último del italiano Luca Guadagnino (a quien también pude ver y escuchar durante el festival de Nueva York) no es más que una hermosa historia sobre el primer amor, aquel que siempre resulta tan intenso y perdurable. Un film de grandes interpretaciones, pequeños momentos y un plano final imposible de olvidar.

2. Lady bird

Hace tiempo Greta Gerwig está inmersa en el mundo del cine pero generalmente actuando o escribiendo el guión. Y su primera película como directora resulta una de las mejores coming of ages de los últimos años, con una brillante Saoirse Ronan en la piel de una inteligente adolescente que sueña con algo más grande que su Sacramento natal. Divertida, suspicaz y conmovedora al mismo tiempo. Admiro muchísimo a Gerwig y el Festival de Nueva York me dio la oportunidad de poder ver esta película (cuando acá se estrena recién a principios de marzo) y poder ver y escucharla a ella. Me da mucha alegría que con esta ópera prima le esté yendo tan bien y se haya metido a la crítica y al público en el bolsillo, así como hizo conmigo.

1. Wonderstruck

Porque Todd Haynes es uno de los realizadores más exquisitos que hay y si bien se caracteriza siempre por hacer un cine muy adulto, acá regala un lindo cuentito para todo público lleno de emoción, citas e imágenes bellísimas. Obviamente el hecho de haberla podido ver en Nueva York y luego presenciar desde la primera fila la conferencia de prensa con ese director tan grande que es Todd Haynes, el guionista Brian Selznick y el elenco (menos Michelle Williams), le dio un plus muy importante. Lloré casi toda la película de la emoción. Y encima cuando unas semanas después pasé por la librería Strand, encontré una copia hermosa del libro, tapa dura, ilustrada y ¡firmada!

Las que no entraron, pero casi:

A ghost story

The handmaiden

The shape of water

Thelma